La importancia de la esterilización y castración en los perros

Artículo escrito por Jesús Gutiérrez

La importancia de la esterilización y  castración en los perros. 

En países como  Alemania, Inglaterra, Francia o EEUU, con una gran tradición y amor hacia los perros, la esterilización es una práctica casi rutinaria automáticamente después de las vacunaciones.

Muchas veces tendemos a humanizar la esterilización de nuestros perros y nos plateamos qué sentiríamos nosotros en su caso. Pero para ellos es totalmente distinto que para nosotros, no tienen la necesidad de tener descendencia, ni se notan distintos cuando están esterilizados. Para ellos solo es instinto de reproducción. Y sin embargo son muchos los beneficios que se obtienen para la salud de nuestra mascota cuando está esterilizada.

No es excusa el dinero para castrar a nuestra mascota.Esterilización1

En la mayoría de los países las asociaciones, refugios, etc.… Lanzan constantemente campañas de castración gratuitas. También hay campañas del gobierno, y municipios. En España existen también muchas Sociedades Protectoras y Clinicas Veterinarias que lanzan campañas de esterilización y castración a costes muy bajos, por lo que ya no es excusa el dinero para castrar a nuestros perros. Obviamente en cualquier clínica privada se puede realizar la castración.

Efectos sobre la salud.

La castración (en el macho, la extirpación de los testículos y en la hembra, la extirpación de ovarios y útero) es una operación quirúrgica común y rutinaria, con muy bajos índices de mortalidad o complicaciones asociadas. Sin embargo, más allá del momento de la cirugía, es necesario poner sobre una balanza los riesgos y beneficios a largo plazo.

Se ha  que castrar disminuye considerablemente el riesgo de padecer tumores mamarios (el tipo de tumor más común en perras). La castración precoz puede ayudar a prevenir esta enfermedad. Por otro lado, procesos como la pseudogestación (comúnmente conocida como “embarazo psicológico”) son eliminados de por vida.

Si la cirugía comprende también la extirpación del útero, previene ante el desarrollo de infecciones uterinas (entre un 15,2% y un 24% de perras desarrollan piómetra entre los 4 y los 10 años) así como ante todos los desórdenes relacionados con la gestación y el parto. Sin embargo, está relacionada con un aumento del riesgo de incontinencia urinaria (vinculada con el nivel de estrógenos en sangre) y también con el de padecer obesidad.

En este punto vamos a hacer una aclaración: Por lo que se refiere a la aparición de tumores en testículos y ovarios, aunque su incidencia es baja, la castración puede considerarse como medida preventiva y curativa.

En perros machos, esta intervención previene, además, contra el posible desarrollo de una hipertrofia o hiperplasia prostática benigna HPB (agrandamiento de la próstata que puede oprimir la uretra y ocasionar problemas urinarios y vesicales). A los 9 años, el 95% de los machos no castrados presentan HPB. En cualquier caso, no es un problema grave…

Aunque no existen evidencias de que la castración incremente el riesgo de padecer diabetes mellitus, la incidencia de este tipo de diabetes aumenta en un 8,7%.

Algunos estudios han revelado también un incremento en el riesgo de padecer hipotiroidismo. Afortunadamente, este trastorno es fácilmente controlable con medicación.

Por último, cabe tener presente que la castración a edades tempranas (antes de completar el crecimiento), puede tener consecuencias asociadas con la fractura de huesos. El proceso de consolidación de huesos largos está controlado, en parte, por las hormonas gonadales (hormonas sexuales), y ésa sería una posible explicación. Sin embargo, ningún estudio ha evidenciado esta correlación.

La Castración y el comportamiento sexual.

En el perro tiene pocos efectos sobre la conducta observándose gran variación individual entre perros debida a diferentes factores:castración

  • La ausencia de testosterona después de la castración.
  • La presencia de hembras en celo.
  • Experiencias sexuales antes de la castración.

Pueden mostrar desinterés después de 6- 12 meses. Pueden montar y copular con las hembras en celo con normalidad aunque su reflejo de eyaculación lo tienen perdido.

  • En perros, la castración reduce la agresividad intrasexual (macho-macho) en más de un 60%.
  • Reduce en un 60% el comportamiento de montar a la gente.
  • El marcaje de orina en la casa, en un 50%.
  •  La conducta de vagabundeo (peligrosa para el animal por razones tan obvias como la posibilidad de atropello) en hasta un 90%.

No afecta las tareas de los perros de trabajo de caza, guarda, y defensa, etc. Es necesario aclarar que la castración no interfiere en la facilidad de adiestramiento y no influye, tampoco, en el rendimiento de los perros de trabajo.

“La castración no es la varita mágica para resolver problemas relacionados con la dominancia. Sí puede facilitar una solución en muchos casos, pero castrar solo, sin aplicar cambios en la convivencia, no es útil”.

Puede ser beneficiosa o necesaria en perros viejos como ayuda en el tratamiento de tumores perianales, prostáticos y testiculares.

En las perras, previene los celos, no produciendo cambios de conducta ni sobre su feminidad. No contribuye ni favorece la obesidad. Aunque si se practica cuando los niveles de progesterona son elevados (después del celo) puede producir falsas gestaciones e irritabilidad.

La obesidad es el desorden nutricional más común en animales domésticos y el sobrepeso es un factor de riesgo para muchas enfermedades graves. Los datos sugieren que las perras castradas comen más y ganan más peso que las “enteras” si se les permite un libre acceso a la comida (no está demostrado que la castración aumente el riesgo de obesidad en perros machos. Sólo en hembras). Sin embargo, mediante dieta y ejercicio, la obesidad resulta controlable de modo que la castración no tendría porque comprometer el bienestar del animal si se le aseguran unos cuidados adecuados.

La esterilización de las perras, (consistente en la extirpación de útero y ovarios), cuando todavía son jóvenes tiene importantes ventajas, tales como evitar:

  • El Celo y los desarreglos hormonales.
  • Metritis o inflamación del útero.
  • Quistes ó tumores uterinos – ováricos – mamarios.
  • Pseudogestación o embarazo psicológico.
  • Infección uterina o piómetra: a partir de los 6 años, entre un 30% y un 50% de las perras la padecen. En estos casos el animal sufre vómitos, diarrea, fiebre elevada, falta de apetito y decaimiento. El único tratamiento es quirúrgico, quitando útero y ovarios, no entrando la perra a quirófano en condiciones óptimas de salud. Esta patología a veces puede ser mortal por lo que mejor esterilizar a la perra cuando se encuentra sana.
  • Nacimiento de camadas indeseadas.

Efectos de la castración sobre el comportamiento.Esterilización

  • La castración y la subsiguiente alteración hormonal que se produce en el animal han sido relacionadas con la disminución de conductas sexualmente dimórficas (conductas fundamentalmente mostradas por uno de los dos sexos y entre las cuales se encuentran la monta, el marcaje con orina y algunas formas de agresividad). A partir de aquí, tenemos una primera línea de argumentación para valorar en qué casos castrar puede aumentar el bienestar de un animal. Si esas conductas están complicando la vida del propietario o poniendo en riesgo la del animal (cruza calles para perseguir hembras en celo, por ejemplo), castrar podría ser parte de la solución.

Si la cirugía se practica antes de la pubertad o de la primera cópula, previene, habitualmente, la monta y la conducta de cópula para el resto de la vida.

Según algunos autores, los machos castrados tienen también una menor incidencia de agresiones frente al ser humano (Overall y Lowe 2001).

Sin embargo, no se puede esperar que la castración elimine por completo los comportamientos agresivos, puesto que muchos tipos de agresividad tienen causas ambientales o están relacionados con procesos de aprendizaje. Es importante tener este punto bien claro para no crear falsas expectativas.

  • Por otro lado, la inactividad y la letárgica han sido algunas veces relacionadas con la castración en hembras. Sin embargo, las investigaciones no han podido demostrar si estos cambios en el nivel de actividad son, simplemente, debidos al aumento en la edad del animal.
  • Lo que sí se ha evidenciado es que, en aquellas perras que han mostrado agresividad por dominancia o de tipo competitiva, la castración puede estar contraindicada: estas perras, una vez castradas, pueden volverse más agresivas, aumentando la dominancia.
  • En hembras la castración puede agravar el problema.. Porque la conducta es más dependiente de las hormonas sexuales.
  • Castrar solo si está se relaciona de una forma muy clara con la llegada del ciclo sexual (celo).

Mitos asociados con el comportamiento Sexual.

Es frecuente encontrar una serie de opiniones respecto al comportamiento sexual de los perros que constituyen un grave error en la interpretación de las emociones de los cánidos y que no tienen ningún fundamento científico, pero que están bastante extendidos:

  • La madurez emocional en los perros no puede darse antes de la experiencia sexual.
  • Las hembras deben tener una camada, porque así serán emocionalmente más estables.
  • Las hembras antes de castrarse deberían haber tenido un celo.
  • Los animales esterilizados pierden vitalidad, enferman y se vuelven apáticos.
  • Pierden el instinto.

Durante el desarrollo de los animales se van superando una serie de etapas que van coincidiendo con la maduración de determinadas conductas y una de ellas corresponde al comportamiento sexual, que nada tienen que ver con la madurez emocional, que es un conjunto de reacciones del animal en las que intervienen numerosos factores ambientales entre los cuales los referentes al comportamiento sexual también intervienen, pero no de forma exclusiva.

Conclusión:

No existen verdades absolutas en un tema tan complejo como la relación entre castración y bienestar animal. Sin embargo, estar bien informados y valorar exhaustivamente las características de nuestro perro o perra nos ayudará a tomar una determinación lo más acertada posible.

El veterinario tiene  un papel crucial y es responsabilidad suya procurar por la salud y el bienestar de su paciente. Por eso, debemos pedirle que nos informe rigurosa y objetivamente acerca de los riesgos y beneficios de la intervención. De esta forma, podremos dejar a un lado nuestras impresiones subjetivas y tomar la decisión adecuada.

Artículo ofrecido por:
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